En 1965, Linda Eastman ya era una experimentada fotógrafa, además de joven madre soltera y divorciada. Su gran oportunidad llega cuando, en la fiesta de un amigo, consigue fotografiar a la nueva gran banda de rock británica, los "Rolling Stones", unas fotos que, tras ser publicadas, la convierten en la retratista de moda del mundo de la música.Su trayectoria profesional la llevará enseguida a conocer a Paul McCartney, colíder del grupo pop más popular de todos los tiempos, los "Beatles".